DERECHO AL OLVIDO O EL PASO DE UN COMETA QUE AHORA NADIE ESPERA.

 


Siempre me han atraído, por melancólicos, esos lugares turísticos que entran en una especie de letargo fuera de temporada. Cuando los turistas desaparecen, dejan tras de sí paisajes fantasmales, mástiles arriados, callejones donde anidan torbellinos de hojarasca. Es como que el tiempo se detiene, se diría que son espacios con el tiempo en suspenso. Ese es, también, el espíritu de estos poemas. Me fascinaba la idea de trasladar al texto la irrealidad o la ficción del uso horario. La poesía es asimismo una convención, que concierne al lenguaje. El hecho de atrasar la hora, en el caso del invierno, y tener en nuestra experiencia una especie de hora fantasma, funciona a la perfección como metáfora y me recuerda a esos lugares de urbanismo extraordinariamente desarrollado que se quedan vacíos, desolados. Lo acontecido en semejantes escenarios ha de pertenecer a otro tiempo, designado aquí como «la era de la desprogramación», esto es, la era del azar, porque el azar tiene un comportamiento poético opuesto a la voluntad. Si en «Horario de invierno» hay un sesgo evidente de metaliteratura o metapoesía, se debe a que esa manipulación del tiempo me estimula como elemento de reflexión y de creación (véase "Carrer dels Tallers" y «Arte de la invisibilidad»).

    La otra gran metáfora que traspasa estos poemas es la figura de el hombre invisible. Debo insistir en el hecho de que, personalmente, concibo la poesía como una forma de literatura. Se tiende a pensar, sobre todo, ante poemas de corte más lírico, que es directamente al poeta a quien escuchamos. Para mí no hay debate. El poema ha de ser ficción, porque ningún poeta habla de forma tan afectada cuando va a la oficina o a comprar el pan (salvo quizá en las películas de José Luis Cuerda). El poema tiene sus propios códigos y por lo tanto su propia voz. Es decir, la voz que habla en el poema al mismo tiempo es y no es el poeta que lo escribe. Digamos que el poema se nutre de las vivencias, la memoria, los deseos, los miedos, la ideología del poeta: el poema no tiene DNI pero sí ADN. Semejante paradoja es lo que me he propuesto evidenciar con este leitmotiv o hilo conductor, como se dice en el poema “Midnight Rambler”:


        Estoy hablando del hombre invisible:
        la sombra que proyectan las palabras.


    Cuando la persona desaparece, aparece el personaje. Es la consumación de un desdoblamiento en otro plano, bajo otro tiempo, con otro código, que asume su propio «Conflicto»:


        la resistencia del lenguaje,
        el déficit del idioma,
        el más allá de las palabras


    y el más acá, también. La sombra inmaterial de las palabras del poema no se ve, pero se siente.

    Formalmente, en estos poemas en concreto, los de la sección «Horario de invierno» (por cierto, fue el primer título que barajé para el libro en su conjunto) he eludido la rima, aunque combino la métrica clásica y la sintaxis en ocasiones muy tensionada, para reforzar esa idea de extrañamiento de quien se sitúa en una tierra de nadie, o en una hora fantasma: en un tiempo sin tiempo. El paso del tiempo y sus corolarios es uno de los temas centrales de este libro... y de toda la literatura universal.



        Tú también fuiste joven. Seguro que recuerdas.


    Este alejandrino inicial del poema «El paso del cometa», que da título a una de las secciones (no sé si interesa, pero es otro de los descartes con el que podría haber titulado este poemario) es suficientemente aclaratorio, así como los versos de Baudelaire citados en el epígrafe pertenecientes al poema «Lamentaciones de un Ícaro»:


        En cuanto a mí, mis brazos están rotos 
         por haber abrazado las nubes.


    En el arranque del poema «El paso del cometa» colisionan el paso del tiempo y la memoria como conciencia de su irreversibilidad. Para John Berger el pasado va creciendo alrededor nuestro «como una placenta para morir». Así lo ve también Vila-Matas en el Mal de Montano: «sin la memoria, sería aún más angustiosa nuestra vida, aunque tal vez sea aún más angustioso darse cuenta de que cuanto más crece nuestra memoria, más crece nuestra muerte».

    Esta sería, pues, la preocupación central de este poemario, pero no la única. La memoria es en puridad condición sine qua non para la literatura; es decir, es la principal materia prima de la creación literaria. Me interesa especialmente la tensión de fuerzas que se establece entre ambos conceptos: la memoria que conforma la escritura, y la literatura que deforma la memoria. Dice Zygmunt Bauman, analizando la ambivalencia de la memoria: «La memoria selecciona e interpreta, y el qué selecciona y el cómo hay que interpretarlo es tema de debate y de continua polémica. La resurrección del pasado, el mantener el pasado con vida, solo puede conseguirse a través de la activa y selectiva labor de reprocesamiento y reciclaje que realiza la memoria». El «qué» concierne a la historia y el «cómo», a la poesía. La poesía, como forma literaria, termina (o empieza) siendo una ficción. La literatura, en definitiva, es la máxima expresión de ese «reprocesamiento y reciclaje que realiza la memoria». La tensión entre verdad y ficción es lo que me interesa explorar. Nuevamente, Enrique Vila-Matas lo dice sin ambages: «cualquier versión narrativa [aquí sería poética] de una historia real es siempre una forma de ficción, ya que desde el instante en que se ordena el mundo con palabras se modifica la naturaleza del mundo». Esto adquiere una dimensión mayor si cabe en el caso de la poesía, porque lo que se ordena con palabras ya no es el mundo, sino el propio texto. Esto es lo que coloquialmente se entiende por rizar el rizo, aunque, tratándose de poesía, es más bien romper el consenso.

    El paso del cometa como metáfora asimismo de las potencialidades que adornan la juventud, el esplendor, las promesas, las capacidades intactas, todo aquello que describe una órbita tan amplia que se presenta a lo sumo una vez en la vida, y en el momento de asistir a su visita quizás no estamos avisados, o no se dan las condiciones, ni tenemos la disponibilidad para disfrutarlo, porque, como canta John Lennon, «la vida es lo que te sucede cuando estás ocupado haciendo otros planes».

    Y, sin embargo, incluso contando con suficiente disponibilidad, incluso estando muy atentos, estando resueltamente presentes en nuestra vida, a veces lo que nos paraliza es la impotencia ante el ataque invasivo y desproporcionado de la realidad, como ocurrió en 2019: la realidad irrumpió en nuestras vidas de forma generalizada en forma de coronavirus, o más recientemente, cuando ante nuestros ojos están siendo exterminados nuestros semejantes, insoportablemente. Solo tenemos palabras para defendernos, puede que las palabras no alcancen para frenar un genocidio, ni mucho menos para lograr la inmunidad de rebaño; quizás estemos en inferioridad de condiciones, pero aun así las palabras son más necesarias que nunca, porque representan uno de los principales vehículos de expresión de lo que significa ser humano. Lo he dicho con anterioridad y me reafirmo en ello: la poesía, el amor, el amor a las palabras, pues, son nuestro último reducto de humanidad y esperanza.

    No hay nada extraordinario en el hecho de crecer, de envejecer, y de transitar por la vida obviando los cometas que nos visitan solo una vez cada cien años. Por alguna razón tenemos la necesidad de dejar testimonio de nuestro paso por el mundo, debemos levantar acta aun de la futilidad de estar vivos, tanto como de la crueldad fundada en intereses espurios. Creo que esto también puede ser valioso: nuestra obligación como poetas es dar testimonio definitivo de lo que supone estar vivo en medio del sistema capitalista: vidas colmadas con nada más que espejismos, vidas barridas de la faz de la tierra con el único fin de ganar más terreno para la factoría que produce los espejismos. El paso ilusionante del cometa también es una alucinación, la proyección de sombras sobre el muro más profundo del museo de cera, esto es, de la caverna. La tensión adquiere aquí un nuevo matiz, entre verdad y propaganda.



Ivan Klíma escribe en su novela Amor y basura: «El hombre se resiste a aceptar que lo más esencial de su vida ya ha pasado, que todas las esperanzas se han colmado. Se niega a mirarle a los ojos a la muerte, y pocas cosas se acercan tanto a la muerte como el amor correspondido». Me interesa mucho esta aproximación al mundo de las relaciones, porque connota cierta ambivalencia. El de las relaciones, en general, es un campo muy fértil, aunque al mismo tiempo puede ser un campo minado, donde «dos no es igual a uno más uno», como dice la canción de Joaquín Sabina; es decir, en numerosas ocasiones, el de la pareja es un campo abonado para el equívoco, sobre todo, en una deriva relacional que presenta la dificultad de asumir el exceso de aquello que es radicalmente otro.

    Fuente de equívoco son, asimismo, ciertas aspiraciones absolutamente banales, ridículas, incluso, por más que humanas, como la de popularidad (medida en seguidores, que no en lectores) en un campo tan minoritario como el de la poesía, lo cual es difícilmente cuantificable sobre todo en el mundo de las redes sociales, más propensas a la antisocialización que a la socialización; es decir, la propagación vírica y la desaparición instantánea arrojan como resultado el reflejo acrítico en la pantalla líquida de la individualidad descomprometida. Sin compromiso no hay poesía, porque la poesía es el arte de la aceptación, integración y celebración de lo que es radicalmente otro.

    Diario de poeta y mar, de Juan Ramón Jiménez, terminó llamándose Diario de un poeta recién casado, título que Jon Juaristi adoptó con sorna en Diario de un poeta recién cansado a mediados de los ochenta. Es evidente el propósito desmitificador de ese giro, que asimismo podemos reclamar para este «Diario de un poeta fracasado». En efecto, nos proponemos este sano distanciamiento al asimilar la condición de autor a la de amante, con idénticos y pírricos resultados; pero, en poesía, bromas las justas cuando no se atienen a las justas entre poetas compitiendo por lo único que realmente pueden disputarse. Los poetas no se disputan la audiencia, siempre raquítica, ni la subvención, siempre arbitraria. Lo que de verdad los poetas se disputan es la “transcendencia”, siempre entrecomillada. Como los amantes no se disputan el reino de la boca, sino el del corazón. Los cuerpos son tierra de nadie, el terreno en el se despliegan maniobras disuasorias y se firman tensas alianzas.

    La tensión definitiva trasciende el ámbito de la literatura, porque, en mi opinión, la poesía refuerza nuestra capacidad de empatía y mejora nuestra disposición para el placer. No concibo ninguna forma de arte, y entiendo que la poesía lo es, que no opere una transformación en su receptor o receptora, porque, de hecho, ya debió operar esa transformación en quien la escribió. Antes decía, citando a Vila-Matas, que al ordenar el mundo con palabras modificamos la naturaleza del mundo, y, sin embargo, la naturaleza que se modifica en primer lugar es propiamente la de quien escribe. Se escribe, entonces, para llegar a ser. Se escribe, también, para adaptar lo de afuera a lo de dentro, y viceversa. El fin último de la literatura debe ser hacer de nosotros personas mejores, en tanto en cuanto que más completas, en un mundo más habitable, en definitiva, sacar de nosotros nuestro mejor yo, como quería Salinas.

    Más allá (más acá, también) del sueño utópico, el deseo de asistir al paso de este cometa no es tanto por constatar que la vida quedó definitivamente atrás, como el movimiento de apertura consciente de que todo vuelve a empezar y que en eso consiste estar vivo. Que los poemas nos cambien la vida, tanto a quien los escribe como a quien los lee, es mi mayor aspiración. El placer no ha de ser un medio, sino el fin.

José Blanco, Derecho al olvido (PPT ediciones, Teruel, 2026).

EL AMOR Y LA POESÍA. KALEIDOSKOPIK (y II)

 



He dejado para el final las piezas centrales de mi contribución a Kaleidoskopik. Es la primera vez que expongo este trabajo. Podemos considerar estos dos collages digitales una obra en proceso. Lo que hoy es un díptico empezó siendo un solo panel, el de la derecha, con el título L'Amoroso, como el concierto de Vivaldi, cuya escritura autógrafa sirve de fondo; aunque probablemente terminará siendo un tríptico, donde faltaría el panel central, mayor que los laterales. En un primer vistazo, encontramos en ambas piezas elementos comunes: el planeta tierra, que ocupa la misma posición, el personaje femenino, como dadora del amor y la poesía, y un fondo de partitura, con escritura autógrafa, aquí, textual, y allí, musical. El tema del conjunto es el amor y la poesía, como ya he sugerido (véase la entrada anterior de este blog). Leamos estas dos piezas de izquierda a derecha:

En el panel de la izquierda, que podríamos llamar El ajedrez, el personaje alza la mirada hacia nosotros, nos interpela ante un mundo invadido por piezas de ajedrez gigantescas —obsérvese que la únicas piezas que vemos son las más poderosas—; es decir, el mundo como tablero donde se libra la partida que deciden las élites. Esto no quiere decir que no haya peones, sino que han sido borrados, o las otras piezas se alzan directamente sobre ellos. El gesto de desvalimiento del personaje nos induce a reflexionar sobre qué puede la poesía, si tan solo parece sostener una insignificante cinta de palabras en un contexto de desproporción y desigualdad. Y, sin embargo, esa cinta es un hilo de Ariadna que puede ayudarnos a encontrar la salida del laberinto en el que nos hemos metido como especie. Al menos, así lo creo. Todo esto sucede sobre un fondo de escritura en borrador, porque la poesía viene de la reflexión y de la búsqueda consciente, antes que de la iluminación. «El amor y la poesía son mi gran recompensa», leemos como conclusión en la escritura del fondo.

Cuando tiramos de este hilo de Ariadna, lo que hallamos está representado como alegoría en el panel de la derecha o L'Amoroso: la belleza, la armonía, la suavidad de las formas, también deben leerse en profundidad, porque hablan de atención, de cuidado, de acompañamiento, de consuelo y de esperanza. El amor y la poesía realizan un movimiento a favor de la rotación del planeta. Estamos hablando pues de ecologismo, de feminismo, de pacifismo, de vivir en un mundo donde nadie es más que nadie. Quizá alguien vea en todo ello un exceso de buenismo inocuo, pero lo que verdaderamente subyace a estas imágenes, y a toda forma de arte en general, es un llamamiento a la deserción. El amor y la poesía comparten, sobre todo, que son dos formas de ruptura: reordenan el mundo en el sentido de que lo ponen patas arriba y, lo que es más importante, se basan en la integración de lo que es radicalmente otro. La deserción por tanto se da en el campo de lo igual a sí mismo; es decir, en el ámbito dominado por la alienación tecnológica, la futilidad, la inmediatez, la imposibilidad de asimilación y, en consecuencia, la manipulación. El tempo reposado del amor y la poesía se opone a la catarata incontenible y el enturbiamiento de la información. En definitiva, inteligencia emocional versus inteligencia artificial. Desertar para conservar un ápice de humanidad.




KALEIDOSKOPIK, del colectivo 2,5 KLTB (Jose Blanco, Juan Crego, Patxi Serrano), permanecerá expuesta hasta el 27 de agosto de 2026 en el Centro Cívico Clara Campoamor (Gernikako Arbola Etorbidea 41, Barakaldo).

KALEIDOSKOPIK (I)



La sección que ocupo en este caleidoscopio quizás sea la más convencional, en el sentido de que no utilizo medios tecnológicos, como mis compañeros Juan Crego y Patxi Serrano, al menos para la exhibición de las piezas, aunque algunas han sido realizadas con programas de diseño. Como podéis ver, estas seis piezas consisten en collages y confecciones realizadas por medio de dos procedimientos: la mitad son collages al uso, utilizando tijera y pegamento y la otra mitad son collages digitales, elaborados con ordenador. Todas las piezas han sido realizadas después de 2010, que es la fecha de referencia en que se inicia mi colaboración con el colectivo 2,5 KLTB.



Lo primero que, seguramente, llamará vuestra atención, es que en esta sección no existe un esquema que identifique cada pieza con su título. No he querido concretar tanto porque los títulos en mi caso suelen ser provisionales, a menos que deban ser publicados negro sobre blanco; es decir, El enamorado es el título de este primer collage, pero también en otro momento podría llamarse de otra manera, por ejemplo, «el corazón por los ojos», o «bragas rojas». Ha sido elaborado a base de recortes. Observaréis que esta pieza y la que enmarca la sección por el otro flanco incorporan sendos fetiches. No voy a dar más detalles sobre ello. Prefiero dejarlo a vuestra libre interpretación. Destacaré, en cambio, el elemento autoreferencial: la reproducción de un poema visual mío dentro de la obra principal. El usted está aquí de la tarjeta sería la declaración de este personaje que rezuma una presencia o presencias. La persona enamorada suele estar habitada. A este personaje le brota por los orificios el objeto de su amor o deseo.

Todas las piezas expuestas tienen como denominador común el amor y la poesía, como veremos. En mi opinión, el amor es el verdadero motor de la existencia, por efecto o por defecto, y la poesía, su profeta.



La ausente podría ser el título de la siguiente pieza. Representa una mujer sin rostro, idealizada, envuelta en un inquietante halo de belleza y misterio, que es objeto de admiración por ojos escrutadores. Es una técnica mixta. Además de la confección a base de recortes, el fondo de ojos es una impresión por transferencia con disolvente. Y la incrustación en el ángulo inferior izquierdo vuelve a ser un objeto cotidiano, un espejo en el que vernos reflejados, si nos situamos a la altura adecuada, donde sumamos nuestros ojos a los del fondo, pero al mismo tiempo consigue que cambie la perspectiva de observador a observado, esto es, nos volvemos, inopinadamente, los objetos de la admiración del elemento mágico, de la ausente en quien proyectamos la belleza y el misterio.




Esto no es un cuadro, sino una acción de Justicia poética. Resumo muy brevemente el asunto: La primera vez que viajé a París en los años 80 del pasado siglo no se permitía sacar fotografías en los museos. Al realizar el viaje por segunda vez, cuando cumplí los 40 en la primera década del siglo XXI, me encontré con que ya no existía tal restricción. Pero eso no fue lo más impactante, sino que aprecié otro cambio en la manera de “disfrutar” del arte. Un cuadro que en su día yo había contemplado sin estorbos en una sala general del Louvre protegido únicamente por un cordón de terciopelo rojo, de repente ocupaba una gran sala en exclusividad dentro de una vitrina blindada, rodeado por una abigarrada nube de turistas. Era la Mona Lisa de Da Vinci. Como no podía acercarme al cuadro, me dedique a sacar fotos del enjambre de curiosos. No quedó ahí la cosa. En la orilla opuesta del Sena se encuentra el Museo D'Orsay, donde hallé la motivación para realizar este acto de justicia poética. En una sala lateral, sin tránsito, porque no daba acceso a ninguna otra sección estaba El origen del mundo, de Courbet. No había nadie, y cuando digo nadie es nadie, estuve yo solo delante del cuadro bastante tiempo. La acción de justicia poética ha consistido en robarle el público a la Gioconda para dárselo a la ninguneada obra de Courbet.



Este Elogio de la música está emparentado con La ausente y El enamorado, tanto en el procedimiento como en el uso de objetos y en los elementos que configuran el personaje. Como novedad, tenemos la partitura del fondo y la escritura, que no es musical, sino textual. Un único verso, tomado de uno de mis poemas («Joven mordido por un lagarto»), es un alejandrino que dice: «buscando un hombre libre, encontré una mujer». El elogio de la música es en puridad una celebración del eterno femenino, de la belleza y sensualidad que tanto me inspiran, por supuesto, pero al mismo tiempo es la reivindicación de la modulación feminista de una conciencia desobediente con la exigencia capitalista de productividad, competitividad y violencia intrínseca al sistema, que, en palabras de Sara Torres: «abre hueco a otras formas culturoafectivas y a otras maneras de organizar la interpretación de lo real».


KALEIDOSKOPIK, del colectivo 2,5 KLTB (Jose Blanco, Juan Crego, Patxi Serrano), permanecerá expuesta hasta el 27 de agosto de 2026 en el Centro Cívico Clara Campoamor (Gernikako Arbola Etorbidea 41, Barakaldo).

Recurso de apelación

 

«No soy un monstruo. Soy un ser humano. Soy un hombre.»

El hombre elefante, David Lynch (1980)



A QUIEN PUEDA INTERESAR

D. José Blanco García, Poeta, actuando en mi nombre y representación, según tengo debidamente acreditado en los libros al margen referenciados, ante el Parnaso comparezco y como mejor proceda en Poesía, DIGO:

Que habiéndose dictado sentencia sin existir causa ni procedimiento, y notificada a esta parte en fecha 8 de marzo de 2023, preparo recurso de apelación contra la referida resolución ante el Tribunal que dictó providencia en el invierno de 2023, en la que se tenía por preparado el recurso, y dentro del plazo que se me otorgó en la misma para la interposición, por el presente escrito, y según lo dispuesto en el art. 391 y siguientes de la Contraley de Enjuiciamiento Poético, interpongo recurso de apelación con fundamento en las siguientes

ALEGACIONES

PRIMERA

La sentencia recurrida declara probado que «José Blanco (en adelante JB) no era lo que parecía». Así como declara defraudadas las expectativas generadas en torno a su persona y obra:

JB no era Leopoldo María dictándole poemas a Felicidad.

JB no era Neftalí Ricardo Reyes desesperado bajo el cielo titilante.

JB no era Lord Byron rasgando la noche con un canto albanés ni ingresando en el Caffè Florian con su ostensible cojera.

JB no era Gustavo Adolfo Bécquer esbozando a Ofelia, tampoco era Hamlet fingiendo su enajenación, ni era el joven Espronceda declamando en el sepelio de Zorrilla.

SEGUNDA

Ni en los antecedentes de Hecho ni en los Fundamentos Poéticos de la sentencia que se recurre, se da por probado ni acreditado que

JB careciera de una pulsión semejante y no estuviera habitado por algo igual de grande, cuando a los dos años sorprendía a sus padres besándose amparados por la penumbra del pasillo de la casa familiar.

Admítase en su descargo que

JB a los diez era el visionario y mágico Teddy sin una piscina vacía en la que zambullirse.

JB a los quince era el barón Cosimo en su rampante soledad.

JB a los diecisiete era John Winston aquejado de una madre irrecuperable.

JB a los diecinueve era Holden Caulfield errando en la noche de Bilbao/ Manhattan.

JB a los veintiuno era Joseph Merrick con el brazo izquierdo armonioso y los genitales extremadamente bien proporcionados.

JB a los veintidós redactó su gran pasión, La pasión por el hombre, que le granjeó el acceso a La Galleta del Norte.

TERCERA

Asimismo la Sentencia recurrida no entró a considerar en profundidad la ulterior compensación de la que JB se hizo acreedor como consecuencia de no haber sido incluido entre los trescientos poetas de la antología de la revista Zurgai.

JB fue asimismo omitido en la exposición fotográfica que el colectivo Denbora dedicó a los artistas de Barakaldo en el Centro Cívico Clara Campoamor.

JB no fue invitado a la velada organizada por Noches Poéticas en la misma sede con los poetas barakaldeses.

JB sí fue, en cambio, invitado y posteriormente excluido de la antología Las Noches de Lupi en… EDITA siguiendo el criterio abstruso del editor.

El efecto de esta compensación es la extinción de la obligación de ser o no ser aquello que aparenta, reclamada por la otra parte, según el art. 1984 del Código Poético, al haberse producido con todas las condiciones y requisitos legales exigidos en el art. 451, 2666 y concordantes del Código Poético.

CUARTA

Ejercitando este mandante su derecho recogido en el art. 1001 del Código Poético de acogerse al hecho

de ser amigo de una espía inagotable,

de ser amigo de una consumada oralitora,

de ser amigo de un heyoka folky,

de ser amigo de un obrero del Arte irreductible,

de ser amigo de la más divina de las hermanas Montenegro,

de ser socio activo del extraordinario Pabellón 6,

hechos tales probados en el momento procesal oportuno, mediante pruebas documentales y emocionales consistentes en versos, fotos, pálpitos, desvelos, abrazos, risas, regocijo, coquinas, zuritos tostados, cantos regionales, danzas tribales, complicidad, miradas de inteligencia, lágrimas de San Lorenzo, singladuras y pruebas irrefutables si bien paganas de la existencias de Dios, que comportan la amistad como su única deformidad irrenunciable, reivindica que

JB es Joseph Merrick con el cráneo terriblemente abultado, la columna desviada, elefantiasis y protuberancias en forma de coliflor surcándole la espalda.

JB es Horacio Oliveira habitado por la Maga.

JB es Marcos Sima enamorado de Calipso.

JB es un joven poeta desconocido, eternamente.

QUINTA

A la vista de lo anteriormente expuesto, a esta parte le interesa interponer recurso de apelación contra la sentencia del invierno de 2023, dentro del plazo que a tal fin me ha sido concedido y en virtud de los arts. 391 y siguientes de la Contraley de Enjuiciamiento Poético.

En su virtud,

SUPLICO A LA JUSTICIA POÉTICA: Que teniendo por presentado este escrito y por hechas las alegaciones en el contenidas, lo admita, y tenga por interpuesto el recurso de apelación contra la sentencia del invierno de 2023, en tiempo y forma, impugnando todos los pronunciamientos de la parte dispositiva, y previos los trámites pertinentes ordene la remisión de los autos al Tribunal competente para que dicte sentencia revocando íntegramente la apelada, absolviendo a esta parte; y, declare la existencia y compensación de créditos así como la extinción de la obligación de este poeta de aparentar lo que no es, y condene a la otra parte a ser y estar y pasar por esta declaración; con expresa condena en costas a la parte apelada.

Un poema de Inma Luna


 LA GRAN OLA

—Puedes escuchar el audio aquí

Es muy probable que no haya otra manera
Vivir dispuesta a todo
No enfrentarse
No agotarse en la lucha
Abrazar lo que venga
Con las branquias abierta
Con el filtro instintivo del corazón
Estar preparada para la gran ola
La que se lleva todo por delante
Para la caricia de la ola chiquita
La que hace cosquillas en los pies
Saber que cualquier cosa me puede pasar
Que no existe emoción que nos esté vetada
Hay que fortalecerse en la fragilidad
Concebirse en la espuma de lo humano
No quiero que este chapuzón me sepa a poco
He de explorar negras profundidades
Para alcanzar tesoros
Hacer el muerto para que la marea me acune
Nadar veloz para sentirme poderosa
Secarme luego al sol
Y descansar por fin
En una playa hasta que me desangre
Y así la arena y yo seamos sólo una

(De Existir no es otra cosa que estar fuera, LUPI, 2012)

LA CALMA, de Ritxi Poo

Presentación de LA CALMA (L.U.P.I., 2023), de Ritxi Poo. 

—Zirika! Herri gunea. Bilbao, 26 de enero de 2023—

 

Estimo que en estos tiempos de dispersión y sobre estimulación, la presentación de ese objeto destinado a la soledad y el silencio que es el libro debe comenzar por lo que, normalmente, se deja para el final: el capítulo de agradecimientos. Agradecimientos y, por supuesto, felicitaciones.  

Hay que agradecer a los presentes el haber optado por la presentación de un libro de poemas en esta tarde invernal, con partido de Copa incluido, y felicitarles, cómo no, porque su elección los honra y habla mucho y bien de su buen criterio.  

Habría que destacar y agradecer la labor del editor, Juanje Sanz, que ha amalgamado con mimo los diferentes elementos que conforman este La Calma, y felicitarle por la visión que demuestra al sumar el nombre de Ritxi Poo al de autores y autoras tan singulares, como Pablo Müller, Itziar Rekalde, Ángela Serna y Bartolomé Ferrando, entre otros.  

Nos queda, finalmente, agradecerle al autor que nos comparta el fruto de su búsqueda de estos últimos cuatro años, y felicitarle por no haberse dejado avasallar por la duda: CREO, LUEGO DUDO es la máxima, como queda descartado que dijera Descartes.  

En ocasiones, Ritxi Poo, con la honestidad que le caracteriza, me ha transmitido sus dudas acerca de lo que escribe, e incluso sobre el hecho mismo de escribir y publicar. La razón que aduce es sentirse fuera del elemento, como que la poesía va por otro lado y él parece no encajar. (Esto es algo que nos asalta a más de uno, seguramente.) Es lícito pensarlo, porque quizás sea cierto. Lo que a mí me lleva a preguntar: pero ¿qué es lo que no encaja?, ¿la poesía de Ritxi Poo o la poesía en general?  

La Calma está minado de citas, literarias y musicales. Me parece significativa la extraída de la canción «Tiempos nuevos, tiempos salvajes», de Ilegales. Este grupo consigue que la música punk tenga tanto de música como de punk; de la misma manera Ritxi Poo consigue que la poesía de la conciencia crítica tenga tanto de poesía como de conciencia y de crítica.  

La elección de Ilegales enmarca en unas coordenadas vitales reconocibles este La Calma espinoso, excelentemente introducido por el poema visual de Javier Seco en la portada. Paralelamente, en mi prólogo al libro he recurrido al poeta y filósofo (ecopensador) Jorge Riechmann, porque nos ofrece un marco teórico muy sólido para lo que hacemos. (No voy a reproducir aquí lo que se puede encontrar en el prólogo a La Calma.) Hablar de si la poesía, o nuestra poesía, va por el lado equivocado o no, me hace pensar de dónde viene y cuál es su finalidad. En otro lugar, Jorge Riechmann asocia el nacimiento de la poesía moderna con la muerte de Dios (Peces fuera del agua, Baile del Sol, 2016).

Fue el narrador alemán Jean Paul (1763-1825), coetáneo de los grandes poetas románticos, quien lo sentenció a comienzos del s. XIX en su Sermón de que Dios no existe dicho desde la torre del mundo por Cristo muerto. Riechmann subraya: «La poesía moderna nace, con el romanticismo alemán, en el vació de sentido que produce la “muerte de Dios” —y de ahí la fortísima tentación de convertirse en un sucedáneo de la religión». Podemos colegir el caso paradigmático de J.R.J.

A partir de ese momento, tenemos, pues, al hombre que se queda a solas frente a la naturaleza, sin falsas trascendencias y sabiendo que va a morir para siempre. Esta es ahora su realidad y debe ser responsable con su realidad. La poesía vendría a ser esa llamada a la responsabilidad. La poesía, en palabras de Yves Bonnefoy, «es el lugar de la exigencia de la responsabilidad».

Continúa Yves Bonnefoy en su discurso en el Auditorio Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México (2 de diciembre de 2013): «El medio ambiente de la Tierra vive amenazado. La lectura de poesía nos regresa a la capacidad fundamental, una apertura si se puede llamar así, de recentrar nuestra atención sobre el lugar terrestre como tal. Ahora en que muchas de las especies desaparecen, en que el aire está contaminado, en que la población es tan numerosa que no hay suficientes recursos, es necesario tomar conciencia de nuestro papel, y el papel de la poesía es facilitar esta toma de conciencias. Necesitamos una voz profética que anuncie los desastres y despierte la conciencia».

Yo digo que necesitamos a poetas como Ritxi Poo, que despiertan la conciencia y llaman a la responsabilidad.

José Blanco

AMULETO Y ORÁCULO, dos poemas de Denmark Street


"Amuleto" y "Oráculo" son los títulos de sendos poemas del libro Denmark Street (Garvm, 2019). Han quedado fusionados en la canción homónima que aquí presento. Ir al audio.


AMULETO Y ORÁCULO

Mi única premisa era amar
como quien inaugura el alfabeto.
De signos que se encuentran surge el mar,
la calcificación del amuleto.

Como actor que se orienta en la escena
por el crujir preciso de una tabla,
convidado de piedra en esta cena,
defendí mi papel.

También nuestras palabras forman eco
en el rumor creciente de los huesos,
el tono que promedian es enteco,
si versos salen, no saldrán ilesos.

De signos que se encuentran surge el día,
así la noche y la melancolía.

* * *

Si di la vuelta al mundo en los ochenta
días y noches, con la lentitud
de los yonquis, llegar es lo que cuenta,
también define al rock una actitud.

La esfinge del oráculo improbable
mintió sobre encontrar alguien afín,
el peso hace más insoportable
la levedad de la tarjeta SIM.

Hamlet ejerce pésima influencia,
Ofelia hace novillos en el Soho.
Caperucita en plena adolescencia,
y el Lobo no distingue el color rojo.

Vendrá la muerte y tendrá dos hijos.
El préstamo nos vence en plazos fijos.

Un poema de Gabriel Celaya

 


QUEREMOS LLORAR A SOLAS

—Puedes escuchar el audio aquí: José Blanco, voz, guitarras y composición—

Hoy vendrá el cobrador; y mañana, ¿quién sabe?
No estamos para nadie.
Sonará trin-trin-trin el timbre bruto en vivo
y andaremos de puntillas
como niños.
Trin-trin-trin, tiembla la casa.
—¿Será Dios?
                        —No te impacientes.
—¿Hay que abrir?
                        —No pasa nada.
A mal tiempo buena cara.
Es lo justo.
Hoy no estamos para nadie.
¡Queremos llorar a gusto!

(1959)

... LA VIDA EN ELLO



En una lejana conversación, mantenida treinta años atrás con mis compañeros del Taller Literario La Galleta del Norte, yo declaraba mi ambición de escribir poemas que me gustaran siempre, sin importar el tiempo que hubiera transcurrido desde su escritura, a lo que Marisa Gutiérrez replicó: «Tú lo que quieres es ser un clásico». Un clásico no voy a ser, obviamente, pero al brindárseme la oportunidad de hacer esta recapitulación, me ha gustado comprobar que una parte bastante considerable de mi obra publicada hasta la fecha cumple con el requisito.

El motivo, en mi opinión, para esta epifanía es que la poesía tiene sus propias reglas, funciona con un código interno, es decir, es una construcción, un lenguaje; como ficción literaria, si ha funcionado una vez, tiende a funcionar todas las veces. Somos nosotros los que vamos cambiando, haciéndonos más permeables o no, mostrándonos más disponibles o menos para su mecanismo. Me temo que la poesía requiere cierto entrenamiento.

Escribir poesía no es una elección. Elegimos leerla en todo caso. Luego puede sobrevenir la epifanía. La poesía es algo que nos sucede. Personalmente, es algo que lleva sucediéndome toda la vida. Al adolescente aspirante a poeta que se carteaba con Gabriel Celaya le habría cohibido saber que lo observaríamos desde una perspectiva de más de treinta años. La perseverancia le ha sido propicia.

Cuando elegimos leer antologías, lo hacemos movidos por el interés de acceder a una trayectoria, corriente o época con la que no estamos familiarizados del todo. La antología es pues una especie de muestrario, una vista rápida que nos permite hacernos una idea de la evolución de determinado autor, o de la composición de una escuela o momento histórico, para profundizar más tarde en los elementos sobresalientes. Cuando el propio autor es quien realiza la selección de los textos, como en este caso, hay en ello quizás un intento desesperado de preservar del olvido, no solo algunos hallazgos técnicos, sino un momento vital insoslayable. Pesa sobre mi conciencia la idea de estar traicionándome a mí mismo al escoger unos poemas frente a otros de idéntica significación, y de hacerlo sin un criterio definido más allá de los límites de espacio. Desgraciadamente, muchos de los poemas no incluidos en esta selección ni existen ni existirán para el posible lector, porque pertenecen a libros hoy día inencontrables.

Hay otra elección consciente por mi parte, además de la búsqueda de precisión inherente a la escritura: muy pronto me propuse alejarme de la idea, expresada por algún autor, de que siempre estamos escribiendo el mismo libro. Por el contrario, mi apuesta desde el primer momento fue que mi siguiente libro se pareciera lo menos posible al anterior. El resultado, como se verá, es la variedad de estilos, metros y géneros, desde el clasicismo formal hasta la vanguardia recalcitrante, en una selección más que representativa de mis libros publicados, solamente los publicados, ordenados cronológicamente según el año de edición, más algunos textos aparecidos en otras antologías.

Un lenguaje total, tomado de un verso de Rafael Alberti, es el título que le doy a este blog. También, era el título de un recital-concierto basado en mis poemas y mis poetas, autores bien conocidos como San Juan de la Cruz, Ferreira Gullar, Federico García Lorca o el citado Gabriel Celaya. El nombre del espectáculo aludía a la fusión sobre el escenario de dos medios expresivos que en su origen fueron uno solo: poesía y música; de hecho, algunos de los poemas aquí incluidos (Ofrenda, Canción del verano, Una línea sutil, Soporte cínico avanzado) fueron musicalizados por mí en su día, motivado por un doble interés: por un lado, poner la poesía al alcance de la mano (y del resto de los sentidos), es decir, disputársela al lugar común que la mantiene distante, ensimismada y del todo ajena al común de los mortales; por otro, y como consecuencia de lo anterior, promover el acercamiento de medios y procedimientos diversos en la prosecución de ese «lenguaje total» con que Alberti identificaba la creación poética.

Por último, volviendo a lo del blog, un blog cumple la función de diario de abordo, si bien yo no lo alimento con demasiada asiduidad. Me ha parecido oportuno recuperar dicho título para esta primera compilación de mis poemas. Me gusta la idea de que en la era del homo tecnologicus exista una versión en papel, tangible, de una fuente creada para consumo digital, porque la poesía de lo que trata es de contacto, de verdadera comunicación.

José Blanco
Barakaldo, enero de 2022

7 MINUTOS DE UTOPÍA


EN EL ASTEROIDE B 612

—Puedes escuchar el audio aquí: José Blanco, voz, guitarras y teclados—

Cuando dos más dos son igual a cinco
Habrá que admitir que algo marcha mal
En medio del caos solo hallan beneficio
Los secuestradores de la realidad

En lo que ellos llaman “las reglas del juego”
Yo leo el corolario de la iniquidad
Y quién no se siente asqueado y perdido
Entre tanto ruido y vulgaridad

Siento deseos de huir
De encerrarme en mi habitación
Rodeado de unos cuantos libros
Y escapar con la imaginación:
En la estela del Corto Maltés
A la isla de San Borondón
De viaje con Gulliver
A la isla de Robinson

En el asterioide B 612
Aún crece una rosa junto a un volcán
Desde aquí proclamo mi independencia
Y abjuro de tanta imbecilidad

Siento deseos de huir
De esta ceremonia de la confusión
De exiliarme en una tierra ignota
De escapar con la imaginación:
A las minas del rey Salomón
Al país de Nunca Jamás
Al bosque de Robin Hood
A la cueva de Alí Babá

En el jardín de las flores vivas
Busco el tesoro del capitán Flint
Con Alicia a través del espejo
Y la familia del mago Merlín
Abajo en los campos de fresas
O en un lugar de La Mancha
Quince hombres sobre el cofre del muerto
Sherezade y los de Obaba
El corazón huye de la verdad...
Y el estudiante de Salamanca
La prosa del Transiberiano
Y la pequeña Juana de Francia
Llévame a los campos de fresas
Con la familia del mago Merlín
Sherezade y los de Obaba
Fendetestas y Alfanhuí
Río abajo por el Mississippi
Tweedledum y Tweedledee
La materia de que están hechos los sueños
Es el tesoro del capitán Flint

En el asterioide B 612
Te espera una rosa junto a un volcán
Porque, mientras queden al menos cien de nosotros…

Un poema de Ferreira Gullar

 



UNA MUJER DEL NORDESTE

—Puedes escuchar el audio aquí. Meibi_ y los vietnamitas blancos son: Marian Palacios (voz); Ricardo Fernández (Bateria); Markel Elorza (Bajo); Javier Serna (guitarra eléctrica) y José Blanco (guitarra acústica, armónica y composición)—

Ella es una persona
en el mundo nacida.
Como toda persona
es dueña de la vida.

No importa la ropa
con la que está vestida.
No importa el alma
abierta en una herida.
Ella es una persona
y nada le va a hacer
desistir de la vida.
Ni el sol del infierno
la tierra resequida
la falta de amor
la falta de comida.
Es madre y mujer:
reina de la vida.

Los pies en el polvo
con trapos vestida
ella es una reina
y parece mendiga:
a pedir limosna
el hambre la obliga.

Algo funciona mal
en esta nuestra vida:
ella es una reina
y no hay quien se lo diga.

(Traducción de José Morella)

Un poema de Denmark Street


ENTRADA A LA CIUDAD

—Puedes escuchar el podcast aquí: voz, José Blanco; música, Blue Street (Chris Rea)—

Avanzamos a oscuras séquito y animales
Por el túnel cegado y techo de invernadero
Papeles de periódico condenan las ventanas
Si alguno se desprende trasparenta el paisaje
El verde lago en calma se alarga y compromete
El desfile de vivos muertos sueños pretextos
La frágil estructura acristalada aún vibra
Por el trote pesado de trece paquidermos

Me está correspondiendo conducir esta prole
Cuando en el exterior acechan los jinetes
La transfiero a su líder la mujer vegetal
Tiene manos por rostro y cabellera de boj
La terrible me apremia que faltan siete horas
Sus nudos me conminan a aligerar la marcha
Allí pacen rebaños de bestezuelas híbridas
Ovejas que son cebras armadillos lombrices

Los desiertos baldíos lamen el extrarradio
Hay torres de hospitales a medio construir
Aulas abandonadas campus diseminados
Me demoro en un patio donde conversan ecos
Ya la misma ciudad es un escaparate
De urbanismo y de sueño con grandes bulevares
Glorietas acueductos simas y acantilados
Hay gente que pasea al sol dulce del domingo

El gran árbol emblema que imanta la bahía
Emerge de un islote rocoso o zigurat
Y su copa preñada resume una paleta
Con la mezcla de nuevos y más vivos colores:
Y cambia de una nube con forma de zapato
A un tiovivo girando de una sandía abierta
A una orquesta sinfónica un ciervo un abanico
Pintado con suspiros sobre el azul traslúcido

Sólo ahora comprendo que este lugar mirífico
No existe y voy creando espacios según me adentro
Decido darle nombre a mi invención: «Día ocho
De mayo de mil novecientos cuarenta y cinco»

Un poema de Los abrazos que no nos dimos


SOPORTE CÍNICO AVANZADO (SCA)

—Puedes escuchar el audio aquí: José Blanco, guitarra y voz; Mireia Garaigorta, violines—

Te damos la bienvenida
        al SCA de su corazón.
                La imagen puede ser orientativa.

Antes de empezar, lee atentamente
        la guía rápida de instalación.
                La cuenta se creó correctamente.

Usuario herido de ausencia.
        Pregunta de seguridad.
                No se han encontrado coincidencias.

Si desea olvidar, diga tubo de ensayo;
si lo que quiere es huir, diga espuma dos veces;
para salir de dudas, manténgase a la espera.
No se retire, en breve le atenderá un oráculo

personalizado.
        Sin sustos, sin permanencia.
                Refuerza tu seguridad.
Cambia la contraseña con frecuencia.

Usuario herido de ausencia
        buscando la felicidad.
                No se han encontrado coincidencias.

Un poema de Patxi Serrano


ERLOJUAREN GOGOAK

—Puedes escuchar el audio aquí: compuesto e interpretado por José Blanco; recitado, Patxi Serrano—

Laztantzen dodaz
erlojuaren orratzak
denbora-ale artean, denbora-ale artean

Laztantzen dodaz
erlojuaren orratzak
denbora aurrera bota gurean

Hondar artean galdu ginen,
ametsak zeharkatzen…
Oraindik dakusat zure begien distira
amets barria islatzen…

Laztantzen dodaz
erlojuaren orratzak
denbora atzera bota gurean

Laztantzen dodaz
erlojuaren orratzak
galdu esperoan, abaroa esperoan

Hondar artean galdu ginen,
ametsak zeharkatzen…
Oraindik dakusat zure begien distira
amets barri islatzen…

Eta zerura begira, teila zaharren artean
lotuten naz…

zure aztarnaren itzala
zure aztarnaren aztarna
lotuten naz…

Erlojuaren orratzak laztantzen dodazan
bitartean.
Erlojuaren gogoak laztantzen dodazan
bitartean.

***

JESARRITA
trenbide zaharretik …
zure begien zain …
euri zipriztinak leihatilatik …
HAIN URRUN HAIN GERTU HONDARTZA!

ILUNABARREAN …
lantzean behin
bidearen aurrean
zabal zabalik
BAINA EZ DAKUSAGU

MINTZARIA BATEN BILA
hizkuntza oso bat
hizkuntzaren hizkuntza.
Eta topo egitean …
ITZAL HUTSALAK BAINO EZ DIRA!

KALERIK KALE
bihotzaren pitzaduretan
begi abandonatuak
uztartu arren
KOBLAKARI ERRARIA

TAUPADA BATEN ATERPEAN
nork ez du maite
egun likidotan
kantuz ari dena
AKORDE EZKUTUAK


LOS DESEOS DEL RELOJ// Acaricio/ las agujas del reloj/ entre semillas de tiempo, entre semillas de tiempo// Acaricio/ las agujas del reloj/ queriendo lanzar el tiempo hacia adelante// Nos perdimos entre la arena,/ surcando el mar de los sueños…/ Aún veo el brillo de tus ojos/ reflejando un nuevo sueño…// Acaricio/ las agujas del reloj/ queriendo lanzar el tiempo hacia atrás// Acaricio/ las agujas del reloj/ esperando perderme, buscando refugio// Nos perdimos entre la arena,/ surcando el mar de los sueños…/ Aún veo el brillo de tus ojos/ reflejando un nuevo sueño…// Y mirando al cielo, entre las viejas tejas/ me quedo…// la sombra de tu rastro/ el rastro de tu rastro/ me quedo…// Mientras acaricio las agujas del reloj// Mientras acaricio los deseos del reloj

***

SENTADO/ por la vieja vía…/ esperando tus ojos…/ salpicaduras de lluvia por las ventanas…/ TAN LEJOS TAN CERCA LA PLAYA!

AL ANOCHECER…/ de vez en cuando/ delante del camino/ claramente/ PERO NO VEMOS

EN BUSCA DE UN LENGUAJE/ una lengua total/ la lengua de la lengua/ y al encontrarla…/ NO SON MÁS QUE SOMBRAS VANAS

DE CALLE EN CALLE/ en las grietas del corazón/ a pesar de unir/ los ojos abandonados/ COPLISTA ERRANTE

EN EL REFUGIO DE UN LATIDO/ quién no ama/ en los días líquidos/ aquel que canta/ ACORDES ESCONDIDOS

Patxi Serrano 2021

Un poema de Poemas del Vertedero


ESPARRU

—Puedes escuchar el audio aquí: compuesto e interpretado por José Blanco—

Trenako ate automatikoek "txafsss..." egiten dute
Leihatilako kristala zikina dago
Eta eguzkiak begietan zauritzen du
Itsasadarrako urbasterra ongi ikusi ezin da
Baina nik igartzen dut (eta nork ez?)
Plastikoak eta
Botilak eta
Gomak eta
Oliozko loidurak
Ur gaineratzen

Ah, Bilbo, zaramazko hondakindegi haundia, maite zaitut!


ÁMBITO// Las puertas automáticas del tren hacen «chafsss...»/ El cristal de la ventanilla está sucio,/ y el sol hiere en los ojos./ No se puede ver bien la ribera de la ría;/ pero imagino (¿y quién no?/ plásticos y/ botellas y/ condones y/ manchas de aceite/ flotando sobre el agua.// ¡Ah, Bilbao, gran vertedero de basuras, te amo!

Un poema de Canción Triste de Europa


BLUES Nº 2

—Puedes escuchar el audio aquí: compuesto he interpretado por José Blanco—

Brian Jones amaneció ahogado en su piscina
Ya no tañe el sitar
Ya no tañe el sitar

A Jim Morrison se le enfrió el agua en la bañera
Ya no reza el chamán
Ya no reza el chamán

A mí también me encontrarán flotando
En el líquido de tus lentillas
En el líquido de tus lentillas

Como el poeta Li Po abrazaré la luna
Que nada en tus pupilas
Que nada en tus pupilas

No tengo dinero ni suerte ni amor
Mi único deseo es que salga el sol
Si di un paso en falso fue por error
Juro que fue por error
Maldito error
Estoy pagando el error

Me queda el consuelo de ser lo mejor
Que encontrarán flotando
En la cápsula de tus lentillas

Como el poeta Li Po abrazaré la luna
Que nada en tus pupilas
Que nada en tus pupilas

Un poema de Las Nubes


 CANCIÓN DEL VERANO

—Puedes escuchar el audio aquí: compuesto he interpretado por José Blanco—

Como el verano he nacido
para el sueño y el placer,
para madurar los soles
hasta recoger su almíbar.

Como el verano he nacido
para el jugo y la alegría,
para albergar un enjambre
de luciérnagas fugaces
en noche imperecedera.

Como el verano he nacido
para olvidar las promesas
que hiciera la primavera;
las promesas son cansancio,
un disfraz del corazón
afanado en devorar
las heces de su letargo.

Como el verano he nacido
para aquilatar las pieles,
para atusar cabelleras
y dilatar las pupilas
donde fijar residencia.

Como el verano he nacido
para el aquí y el ahora,
para enmudecer los grillos
cuando la sangre se adensa
y con dulzura imposible
el cielo acama la hierba.

Como el verano he nacido
para el eterno retorno,
mas si el deseo no vuelve
quizá el amor sobreviva
al clamor de las cigarras.

Las nubes (Baile del Sol, 2006)

Un poema de Blas de Otero



A LA INMENSA MAYORÍA

—Puedes escuchar el audio aquí: música compuesta e interpretada por José Blanco—

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno. 
                                         BLAS DE OTERO


de Pido la paz y la palabra (1955)