KALEIDOSKOPIK (I)



La sección que ocupo en este caleidoscopio quizás sea la más convencional, en el sentido de que no utilizo medios tecnológicos, como mis compañeros Juan Crego y Patxi Serrano, al menos para la exhibición de las piezas, aunque algunas han sido realizadas con programas de diseño. Como podéis ver, estas seis piezas consisten en collages y confecciones realizadas por medio de dos procedimientos: la mitad son collages al uso, utilizando tijera y pegamento y la otra mitad son collages digitales, elaborados con ordenador. Todas las piezas han sido realizadas después de 2010, que es la fecha de referencia en que se inicia mi colaboración con el colectivo 2,5 KLTB.



Lo primero que, seguramente, llamará vuestra atención, es que en esta sección no existe un esquema que identifique cada pieza con su título. No he querido concretar tanto porque los títulos en mi caso suelen ser provisionales, a menos que deban ser publicados negro sobre blanco; es decir, El enamorado es el título de este primer collage, pero también en otro momento podría llamarse de otra manera, por ejemplo, «el corazón por los ojos», o «bragas rojas». Ha sido elaborado a base de recortes. Observaréis que esta pieza y la que enmarca la sección por el otro flanco incorporan sendos fetiches. No voy a dar más detalles sobre ello. Prefiero dejarlo a vuestra libre interpretación. Destacaré, en cambio, el elemento autoreferencial: la reproducción de un poema visual mío dentro de la obra principal. El usted está aquí de la tarjeta sería la declaración de este personaje que rezuma una presencia o presencias. La persona enamorada suele estar habitada. A este personaje le brota por los orificios el objeto de su amor o deseo.

Todas las piezas expuestas tienen como denominador común el amor y la poesía, como veremos. En mi opinión, el amor es el verdadero motor de la existencia, por efecto o por defecto, y la poesía, su profeta.



La ausente podría ser el título de la siguiente pieza. Representa una mujer sin rostro, idealizada, envuelta en un inquietante halo de belleza y misterio, que es objeto de admiración por ojos escrutadores. Es una técnica mixta. Además de la confección a base de recortes, el fondo de ojos es una impresión por transferencia con disolvente. Y la incrustación en el ángulo inferior izquierdo vuelve a ser un objeto cotidiano, un espejo en el que vernos reflejados, si nos situamos a la altura adecuada, donde sumamos nuestros ojos a los del fondo, pero al mismo tiempo consigue que cambie la perspectiva de observador a observado, esto es, nos volvemos, inopinadamente, los objetos de la admiración del elemento mágico, de la ausente en quien proyectamos la belleza y el misterio.




Esto no es un cuadro, sino una acción de Justicia poética. Resumo muy brevemente el asunto: La primera vez que viajé a París en los años 80 del pasado siglo no se permitía sacar fotografías en los museos. Al realizar el viaje por segunda vez, cuando cumplí los 40 en la primera década del siglo XXI, me encontré con que ya no existía tal restricción. Pero eso no fue lo más impactante, sino que aprecié otro cambio en la manera de “disfrutar” del arte. Un cuadro que en su día yo había contemplado sin estorbos en una sala general de Louvre protegido únicamente por un cordón de terciopelo rojo, de repente ocupaba una gran sala en exclusividad dentro de una vitrina blindada, rodeado por una abigarrada nube de turistas. Era la Mona Lisa de Da Vinci. Como no podía acercarme al cuadro, me dedique a sacar fotos del enjambre de curiosos. No quedó ahí la cosa. En la orilla opuesta del Sena se encuentra el Museo D'Orsay, donde hallé la motivación para realizar este acto de justicia poética. En una sala lateral, sin tránsito, porque no daba acceso a ninguna otra sección estaba El origen del mundo, de Courbet. No había nadie, y cuando digo nadie es nadie, estuve yo solo delante del cuadro bastante tiempo. La acción de justicia poética ha consistido en robarle el público a la Gioconda para dárselo a la ninguneada obra de Courbet.



Este Elogio de la música está emparentado con La ausente y El enamorado, tanto en el procedimiento como en el uso de objetos y en los elementos que configuran el personaje. Como novedad, tenemos la partitura del fondo y la escritura, que no es musical, sino textual. Un único verso, tomado de uno de mis poemas («Joven mordido por un lagarto»), es un alejandrino que dice: «buscando un hombre libre, encontré una mujer». El elogio de la música es en puridad una celebración del eterno femenino, de la belleza y sensualidad que tanto me inspiran, por supuesto, pero al mismo tiempo es la reivindicación de la modulación feminista de una conciencia desobediente con la exigencia capitalista de productividad, competitividad y violencia intrínseca al sistema, que, en palabras de Sara Torres: «abre hueco a otras formas culturoafectivas y a otras maneras de organizar la interpretación de lo real».


KALEIDOSKOPIK, del colectivo 2,5 KLTB (Jose Blanco, Juan Crego, Patxi Serrano), permanecerá expuesta hasta el 27 de agosto de 2026 en el Centro Cívico Clara Campoamor (Gernikako Arbola Etorbidea 41, Barakaldo).